Te echo de menos. A veces siento que reviento. Te echo de menos. Solo es eso. ¿Cómo decírtelo sin hacerte daño? Y a cuento de qué. Y porque necesitamos una excusa para hacerlo. Porque no puedo armarme de valor, plantarle cara a esto que siento. Porque te tengo miedo. Miedo a que? Eres la única cosa de mi vida a la que no se encuentro sentido y aun así, te echo tantísimo de menos. No te comprendo. No me entiendo. Te tengo miedo, pero más miedo me tengo yo, por hacerme daño a sabiendas.
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