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domingo, 16 de octubre de 2011

¿?

Y  cuando menos  me  lo espero vuelvo a estar en un océano de  dudas.  Me encuentro en mi propia fosa,  la que yo misma he cavado con mis dudas, con mis miedos y con todas mis tonturas.   Me  deleito con tu presencia, pero no sé hasta qué  punto.  Me entusiasmo  con un simple ¿hola, que tal? Solo de pensarte mi  alma empieza a llorar.   No puedo ni debo decírtelo.  Pero te echo de menos y es la verdad. No me preguntes que es lo significa esto,  ni me recuerdes que tuve mi oportunidad, no es  necesario; el eco de conciencia  chilla a todas horas   sentimientos de culpabilidad. Me odio por no ser valiente, por no tener  criterio  y  por hacer lo que te hice.  Yo te adoro, pero no sé si te amo y yo no fui capaz de descubrirlo.   Tengo miedo y angustia por no tenerte… pero más miedo tengo de tenerte para luego perderte.  Yo te admiro por todo lo que eres,  por todo lo que te rodea, por todo lo que significas. Nunca podré estar a tu altura, comparándome contigo soy una pequeña  e insignificante mota de polvo.  Y aunque tú me mires como si fuera el máximo exponente de tu vida  no soy más que  polvo, aquel polvo que cuando incomoda y desembellece te deshaces de él, sin pensártelo ni una sola vez porque no es nada importante.  Llámalo como quieras, tontería,  falta de autoestima, miedo, dudas,  o lo que sea….porque la cuestión que a mi me abruma  es que yo soy muy poquito para ti.
        Y así es como te perdí y te herí, me burle de tu amor, me burle de mi  y todo sin quererlo por ser tan obstinada, cuando yo para ti solo anhelo lo mejor.   
       Lo peor de todo y lo que más me fastidia es que deseo con toda mi alma poder verte y abrazarte, hablarte y verte sonreír… y aun así, no  creo que sea capaz de mandarlo todo a la mierda  y  gritar a los cuatro vientos que aun siento cosas por ti, que sigues  siendo  tan importante para mí como lo es el aire para vivir.   Esta es una tortura. Sin saber qué hacer ni cómo actuar.  ¿Qué camino tomar? 

sábado, 3 de septiembre de 2011

Te echo de menos y quiero gritárselo al mundo.


Te echo de menos.  A veces siento que reviento.  Te echo de menos. Solo es eso.  ¿Cómo decírtelo sin hacerte daño?   Y a cuento de qué.  Y porque necesitamos una excusa para hacerlo. Porque no puedo armarme  de valor, plantarle cara a esto que siento.  Porque te tengo miedo. Miedo a que?  Eres la única cosa de mi vida a la que no se encuentro sentido y aun así, te echo tantísimo de menos.  No te comprendo. No me entiendo. Te tengo miedo, pero más miedo me tengo  yo, por hacerme daño a sabiendas.  

jueves, 14 de abril de 2011

Llévame a París

Cabalgando entre las nubes,  huyendo de este mundo, engañando al tiempo, timando a las estrellas y burlando la noche llévame contigo, lejos, lejos sin más miedos.  Secuestra  lo último que  a mí me  queda.  Secuestra este cuerpo tan vacio, pues su alma está contigo. Pensamientos  de pomelo, apacibles y amargos,  me invaden cada noche cuando veo las estrellas y desde mi ensueño contemplo con desolación nuestras noches de locura.  Dulce locura seductora.
Ella, con su mente viajante estuvo entre las nubes en un nimbo de calor y entre tus brazo adormeció  conjeturado con la tuya sus viajes a París.   Paraliza el tiempo, hazlo por mí, una vez más y  llévame contigo a París. 

jueves, 7 de abril de 2011

Anhelos de mis amores

Serenidad. Tranquilidad.  Aire. Libertad. Alegría. Resplandor. Chispa. Felicidad. Necesito un respiro y mucho más. Pero ahora mismo, necesito una tarde de domingo, muy tranquila,  y porque no, en pijama,  comiendo palomitas  haciendo zapping sin rumbo alguno.  Qué triste – pensará usted - . No,  no estoy triste, sino enfada con el mundo y con el todo, y es que tengo demasiada vida social que al mismo tiempo está vacía y muy hueca. No puedo embriagarme  de  la gente que yo más quiero. De todo ese amor tan incondicional. Esta tan cerca de mí…siento que puedo acariciarlo y noto sus deseos como afloran dentro de mi alma,  lo veo en sus ojos, los trasmiten sus vibraciones, hasta sus silencios me lo dicen pero aun así, sigo sin alcanzarlo.  Ese “algo” que todos ansiamos y por el cual todos luchamos o al menos lo intentamos.
De que me sirve tenerlo  todo cuando yo sé que no tengo nada. Nada de lo que me haga tan radiante como  albergan mis deseos. Son simples aspiraciones que a mí se me quedan tan grandes. Anhelos que  se esconden en algún rincón oscuro, reprimido y agitado esperando ver la luz. Tú luz.
 Y sé que todo está dentro de mí. Solo  tengo que  quitarle los grilletes,  perdonarle su condena y destruir las rejas tras las cuales  hace  demasiado tiempo que habita.  ¡Sal bestia impune!  Salvaje, excitada,  irritada, exaltada, sal con tu gracia, alégrame los días, devulve mis sonrisas, sonroja mis mofletes, sedúceme  una vez más. Venga, suelta ya tu ira. Desahógate conmigo, cuéntame tus penas para olvidar las mías.
Y aquí sigo yo, con mi tarde aburrida,  con anhelos de un amor no tan perdido. Se me antoja libertad,  me apetece  seguir el ritmo al compas de tus risitas, me apetece ver en ti  la sonrisa más bonita cuando dices que mis labios son tu mundo, que mi  cuerpo es tu objeto de estudio y que mi mente compañera ideal para viajes al lejano  Oriente.  Amor a ti, amor al mundo, amor al mar, amor al campo, a la libertad, amor al amor, amor a la vida, amor al todo, amor a mi anhelo,  aguardan  todos en sus almas. Mas la mía te añora ti.
                                                        
                          Con amor, Sophy 

miércoles, 6 de abril de 2011

Miedo y Valor. Sentimientos muy arrolladores.

Con poco valor y desangrándome de miedo
busco mi verdad. 
¿Porque a veces no hacemos las cosas que sentimos? ¿Porque usamos nuestra cabeza para embelesar nuestro corazón y no lo hacemos al reves?   Por un horrendo  miedo que nos sigue como si fuera nuestra sombra mas infinita hasta el fin de nuestros días. ¿Acaso nuestra conducta ha de ser condicionada por el miedo presente en nuestra vida cotidiana en todo momento sólo porque nosotros lo permitimos? Nos invade y nosotros lo dejamos, no ha invadido y se lo permitimos, nos invadirá y lo dejaremos. Nos cruzamos de brazos y miramos, esperamos, escogemos el camino fácil. Somos cobardes por naturaleza. El primer paso ya esta dado. El reconocimientos.  Siguiente paso,  armarse de valor. 
¿Que  diantres  es el valor?   Rebelarse contra uno mismo, pisotear a terceros, jugar con tu destino, con el de otros, con tus sentimientos, con tu futuro, con tus sueños. Dicen por ahí y por allá que es luchar por tus ideales, sueños y deseos. Pero, ¿acaso es valor luchar por uno mismo mientras arrollas todo lo que te rodea?   Quizás existan de todo tipo, quizás exista una pirámide de Kelsen para graduar "el valor y la valentía"  y  el mundo aun no lo sepa . Pero que tipo de valor habría en  la cúspide y en la base. Existen categorías?  Ah..cuanta ignorancia  alberga mi alma en estos momentos. Cuantos deseos y desesperación al mismo tiempo. 

lunes, 4 de abril de 2011

Sophy, una cobarde.



Cuándo vas por la vida te encuentras con tormentas.  Los árboles grandes deberían sobrevivir, según Darwin, porque son los más aptos, sus raíces se han extendido.   Pero  demuestran fuerza, se oponen y cuando se  queden  sin fuerza serán derrotados.  La hierba no, ni siquiera tiene raíces,  la podemos arrancar con suma facilidad pero vence la tormenta. El objetivo, es el mismo, sobrevivir a la tormenta.  Aquí es donde  debes elegir, ¿Serás cobarde o serás valiente?
El cobarde teme, conoce el miedo, mientras que el valiente lo experimenta.  La cobardía,  es un sentimiento de displacer, de falta de motivación. El cobarde se deja estar, se excusa, pero no es virulento. No te juzgues. Acepta que no sigues tu camino. Busca en tu ser lo que te detiene seguir tu camino, utiliza bien tu tiempo. Sé un samurái y lucha por tu Ser. .  Utiliza la tempestad para  buscar, no lamentar.

lunes, 28 de marzo de 2011

Esta primavera, escalofríos.

Ya es primavera. Como vuela el tiempo – y Sophy se queda con la mirada fijada en quien sabe que horizonte tremendamente pensativa - Ojalá pudiera detener el tiempo, ojalá existiera un reloj que controlase el tiempo.   Como me gustaría tenerlo  poder verlo destruido,  algo así como en un cuadro de Dalí.

La chica de los jazmines desea ser  una flor. 
Seria peligroso jugar con el tiempo, tendría consecuencias inesperadas. Aunque ella se limitaría a dar marcha atrás para salir huyendo lejos de esta primavera tan vacía y traicionera.  Te entusiasma con el resplandor de la mañana y te da escalos fríos por la noche justo cuando tranquilamente te dispones a conciliar el sueño. Oh, dulces sueños arraigados.  Y al cerrar los ojos, en esa cama que parece frigorífico,  fulminantemente recuerda, necesita, deseas sentir esos rayos de aquel Sol que a media mañana acaricia sus mejillas, tan suaves y blanquitas, tímidamente escondidas entre sus cabellos para que nadie se percate de sus deseos de abrazar, adorar y enamorar a ese Sol primaveral.  Al ratito se sonroja, el Sol es demasiado abrasador y seductor para una tez tan frágil, tan miedosa y avergonzada.  Y aun así,  a ella le gusta tanto sentirlo. - ¡Es una amor febril! -. Su pasión ardiente recorre cada una de sus venas, penetra en los huesos y se le queda gravado en el fondo de su corazón para que jamás se pierda entre lapidas de amor.
Una ligera brisa se revuelve entre sus largos y cobrizos cabellos. Es muy suave, refrescante, placentera. Que aroma. Son jazmines. La chica de los jazmines. Es tan embriagadora.  Mira que risueña. Su cara emana felicidad cuan calor desprende el Sol. Es feliz. Sensaciones celestiales.  Ese día fue ideado para ella, el Sol, la brisa, los jazmines, alguna que otra mariposa. Le gusta pensar que fue solo para ella, que alguien se atrevió a burlar a la naturaleza solo para dedicárselo a ella. ¡Menudo regalo!
Qué extraño…vacio… El día es maravilloso pero esta vació. Ahora se siente como ese banco solitario y abandonado en un parque que hace unas pocas horas estaba lleno  de inocentes risitas, alguna que otra queja, algún desesperado, almas en penas, parejas besándose, promesas de amor,  secretos entre amigas, alguna madre con su hijo  que han salido a pasear, pájaros chillones,  rayos de sol,  un cometa que se asoma entre los arboles desnudos.  Ahora recuerda,  como en uno de sus viajes a Granada, una niña de 17 años con su enorme paracaídas de colores que se abalanzó sobre el precipicio  sin pesárselo dos veces, se lanzo a la aventura, a la libertad y casi felicidad.
Ojos grandes y marrones súbitamente se hacen ver en la penumbra de la noche, a la luz de la luna que se cuela por las rejillas de la persiana bajada. Son brillantes. Dos perlas ardientes recorren sus pálidos mofletes. Que frías están ahora, - piensa ella con indiferencia -.  Hace unos diminutos instantes la chica de los jazmines estaba llena de ilusión, resplandeciente, con ganas de vivir y de lanzarse con un paracaídas sin saber a dónde. Estaba tan radiante y tan llena de valor.  Pero abrió los ojos y el sueño se esfumó.  Otro sueño mas que se me escapa de las manos, piensa ella con desilusión.  Mentira. Lo he dejado escapar.
En silencio y pensativa vuelve dejar caer los pesados parpados hasta esconder del todo esos grandes ojos hinchados por largas noches de insomnio. Pero esta vez no hay Sol ni primavera. No hay brisas. No hay colores. No recuerda los jazmines. No siente radiación. Solo decepción y traición.